19 de julio de 2013

Abismo



La encrucijada se cierne sobre el espacio, ¿donde esta el detalle insignificante que detona el caos? Es irreversible, en cierta medida, que las circunstancias se tornen acorde al drama.

¿Donde esta la motivación para lo excepcional? ¿cuál es el momento predestinado  para el conflicto?.

La cumbre se desmorona, mientras se escala, y el espacio que gira en torno al ascenso se reduce, te divide en dos. Caer al abismo se torna una elección suculenta, mientras el espacio para el ascenso más estrecho, inalcanzable. Un pequeño salto de vida podría cambiarlo todo, pero ¿cómo saber cuál elección es la correcta?.

Desearía poder contarles historias motivadoras, sobre un mundo que es aparentemente diferente a lo conocido, pero aún con la sangre y el sacrificio al Macho Cabrio, yace marcado por el condicionamiento intrínseco en la chica... y esté la regurgita. La Diosa Madre, llora lagrimas negras que opacan su belleza innata... perturbada, asqueada, mutilada.

La conciencia se vuelve contra el instinto. El hombre mismo se traba. Y más drama.

Filosofía barata las que les vendo. Con sentimientos encontrados le redacto este escrito, luego de tanto tiempo alejada del lenguaje escrito.

Vivo el abismo diariamente, atribuido a razones alejadas del alguna comprensión. Motivos que ni yo misma encuentro, más que la rabia que me produce vivir esta realidad. Me enferma que aún los poetas malditos sigan atados a patrones de conductas tan humanas. Deprimente en todo sentido y hasta sofocante.

La mirada en los amantes apuñala las palabras o eso dicen los ilusos. El deseo que los mueve no es más que una acumulación de caprichos insanos y una seducción jocosa. Cómo si el revelarse en secreto fuese la gran cosa. Amarrado a sentimientos de culpa hipócrita.

Ten cuidado con lo que deseas, ya que se puede hacer realidad. La típica historia de los cuentos de hadas, que te pinta finales absurdos e hilarantes como si fuese posible. Como si la bestia de siete cabezas dentro de tu mente no existiese y la felicidad brota como los mocos de tu nariz. Más mierda señores. De tin, marin, du do, pingüe... se pierden las razones y el abismo se cierra a tu espalda.


ASCENDISTE