¿Escuchas ahora la música que emanaba tu boca?,
como el suspiro de una tarde lejana de domingo,
donde miré el atardecer desde las sabanas de seda,
donde el amor era el ancla de tus sueños de niño.
¿Recuerdas las notas ardientes y dulce de almíbar?,
el amor que emanaba tu boca al besarme dormida,
¿Escuchas ahora la risa que alguna vez sentí mía?,
sonrisa que ahora descubro perdida…
¿Escuchas ahora la lluvia del pasado noviembre?
Donde alguna vez dibujaste caminos en mi vientre.
Donde alguna vez dibujaste historias casi humanas.
Saciando mi creciente deseo hasta quedar extasiada.
Respirar el aroma que emanaba tu piel de canela,
amores de guerra, historias lejanas y pieles morenas.
¿Escuchas ahora el reloj de la cuerda rota,
que dejaba de sonar cuando caía nuestra ropa?.
Construyendo nuestro pequeño paraíso perfecto,
el pequeño jardín de los poetas sin nombre,
donde todos los poemas eran escritos en tu nombre,
tatuando silenciosamente en tu piel el corto soneto,
de un amor que ahora yace desecho…