Alma errante, de mirada sombría...vacía.
Que no encuentra lugar de reposo a la nostalgia,
coleccionista de almas hermosas,
y en cada una de ellas, la clara y nefasta mascarada,
que hace borrar tu razón y avivar la locura.
Te encuentras en destiempo, perdido al igual que nosotros,
las criaturas que renacen al filo de las noches de agosto.
Incomprendido, esperando el momento exacto de la partida,
con la luna de plata a tus espaldas.
Cruzando la línea, volteas entre las sombras y la miras,
es la bruja de marzo que sonríe y se despide.
Te agradece, las noches de vigilia en su nombre,
la sangre derramada por causa justa.
El Vino y el café bebidos del vientre de la dama de rojo,
y el sacrificio ofrecido de lo más profundo de tu espalda... tus alas.
El amor es un niño que corre entre el bosque,
que juega a las escondidas con un amigo imaginario.
El reflejo mismo de su inocencia,
servida cómo carnada para lobos.
Los lazos más profundos vienen del odio y de la espera,
pero quien quiere no se aleja. Vamos niño corre...
Tu tiempo es ahora, o no lo será nunca,
El sacrificio esta puesto sobre la piedra de montaña,
y la sacerdotisa te llama a cumplir tu labor.
Hermoso guardián del norte,
cada vez más efímero y mucho menos humano.
Te espero donde se esperan las almas que están destinadas a encontrarse,
pero no a estar juntas. El lazo está roto...
