3 de septiembre de 2016

Calamidad


Ella abandonó su tiempo,

ingenua, alma triste e insegura,

ajena tiene la memoria dura,

el Dejavu apenas roza su cuerpo.


Dioses paganos y criminales,

que hacen de su magia un acontecimiento,

que hacen un festín suculento,

y sus caderas reposan entre cristales.


Los poetas no saben de memorias,

sino de hechos violentos.


Los poetas saben de brujas,

lunas, vespojos y hierbas,

pieles morenas, tribales y lugares,

también de la diosa de las fortunas.


Ella fue al lugar donde nacen las historias,

y volvió de regreso.


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