PRIMER TIEMPO
Una plaza bastante solitaria da frente a una enorme catedral, siendo veintinueve de septiembre, se celebra la tan esperada festividad de San Miguel Arcángel.
Satanás se pasea de un lado a otro pensativo, meditando justo al frente de ésta. Prende un cigarro y se detiene por un segundo, pero de súbito se coloca delante de la entrada como si el cántico sacro que salía por ella lo atrajera con una seducción casi morbosa.
Se oye el coro:
Satanás se pasea de un lado a otro pensativo, meditando justo al frente de ésta. Prende un cigarro y se detiene por un segundo, pero de súbito se coloca delante de la entrada como si el cántico sacro que salía por ella lo atrajera con una seducción casi morbosa.
Se oye el coro:
Contra ducem superbiae
Sequamur hune nos principem
Ut detur ex Angi Throno
Nobis corona gloriae.
Mientras Satanás escucha absorto los cantos de alabanza hacia aquel que lo venció, llega corriendo un diablo en su forma humana. Era Uriel.
URIEL: ¡Mi señor!—tomando un respiro—¡Maestro! ¿Qué es lo que hace? Le buscan los nuestros allá abajo.
SATANÁS: ¿Allá abajo? ¿pero qué quieren ahora? ¡no ves que estoy ocupado!.
URIEL: Sí, allá abajo señor… en su reino.
SATANÁS: Éste támbien es mi reino Uriel, está de más recordártelo “Príncipe del Mundo”
URIEL: Le desconozco maestro, ¿por qué habla con las mismas palabras que sus enemigos?
SATANÁS: ¿Te atreves a cuestionarme Uriel?
URIEL: ¡No señor! Jamás me atrevería a cuestionarlo, solo que en mi opinión me resulta “extraño”.
(Se oye el coro nuevamente)
SATANÁS: ¡Insolente!, déjame escuchar.
URIEL: ¿Sabe que lo que la muchedumbre de a rodillas y cabezas bajas celebra es su derrota?, y está usted aquí, escuchándolos… con un entusiasmo que me deja atónito.
SATANÁS: ¿Desde cuándo se le permite a los discípulos cuestionar las acciones de su maestro?, ¡No!, no estas a nivel de comprender Uriel… ¿sabes acaso que el derrotado se encuentra fielmente ligado al que le derroto, casi como lo estarían dos hermanos que comparten un mismo vientre?
URIEL: ¡No, porsupuesto que no comprendo!… yo sé, que ahí adentro los humanos se glorifican de su derrota. ¡y usted Satanás, el Gran Maestro… se detiene a escucharlos.
SATANÁS: Uriel, la verdad te creí más listo. Comprende, si yo hubiese vencido al todopoderoso ¿se habrían levantado estas torres en mi nombre? y las masas de gente dispuestas a seguir a su señor ¿cantarían mis alabanzas? Aún vencido he ganado, mucho más de lo que buscaba justo ahora puedo asegurarte que me encuentro cada vez más cerca.
URIEL: (Pensándoselo un rato) Nunca le escuche hablar de esa manera, no creo que deba escuchar semejantes palabras.
SATANÁS: ¡La cercanía con los condenados te ha embrutecido! ¿pensaste alguna vez, en que si yo hubiese vencido a Miguel seríamos esclavos ahora mismo de la representación misma del bien?
URIEL: No me atrevo ni a pensarlo. Esa absurda fantasía seria para mí una vil tortura. Nuestra esencia reside en lo más hondo de nuestra condición de malditos. Siendo el imperio del mal igual de basto que el del bien, usted mismo abrió nuestras mentes.
SATANÁS: ¡Oh Uriel! Pero aún desconoces una verdad muy elemental: El infierno no es otra cosa que el paraíso al revés. Un espejo siempre refleja la parte contraría de lo que se muestra, pero sin alterar su esencia, el centro de su pequeña realidad continua intacta. Por ésto, es que nosotros aún somos hermanos de aquellos que nos vencieron, de los que se quedaron arriba.
URIEL: Perdóneme señor, pero no puedo aceptarlo. ¿Eres tú, satanás el emperador del abismo, quien me habla?
SATANÁS: Yo que creía que hablaba con un verdadero genio del fuego, pero ahora, lo que veo delante de mi es a un pánfilo y burdo adulador. ¿Acaso no recuerdas nada sobre nuestros primeros días? días en los que nuestra gloria y felicidad se asemejaba a la del mismo Dios ¿No has deseado nunca, aunque sea por un instante, volver a las alturas?, ¡Me siento cansado Uriel!.
URIEL: Me confunde, será acaso, que luego de tantos milenios ¿sufre ahora de remordimiento por su rebeldía?, ¡Usted nos guío, nos enseñó, nos dio el poder para rebelarnos en contra de EL! ¿ahora añora la gloria de los primeros días? ya no es aquel que hemos conocido y obedecido, vuelva en si maestro. Abandone de una vez éste lugar pestilente.
(Se oye de nuevo el coro de los fieles).
URIEL:¿No oye cómo se satisfacen exaltados del recuerdo de su vergüenza? Venga conmigo, no les escuche más.
SATANÁS: Tú no comprendes Uriel, si hubiese en mí un verdadero arrepentimiento, ya no estaría escuchando todas las estupideces que dices, serías un digno hijo de Loki. Por supuesto que me recibirían en brazos abiertos allá arriba. No es remordimiento, es ansiedad por los recuerdos. Recuerdos que buscan una autenticidad pérdida. Mi orgullo sigue intacto. No puedo perdonar aún a aquel que desee perdonarme a mí. No quiero servir y tengo que servir, condenado a devorar las almas de los hombres.
URIEL: ¿Recuerdos? Pero si no es más que melancolía ¿no poseemos ya bastantes placeres? deséchelo. Vuelva en sí, y sigame a donde le llaman.
SATANÁS: ¡Vete de una vez!, déjame sólo.
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